Viajar a Cuba es arriesgar la vida
``Sé que jamás podré recobrar a mi hijo, y estoy
convencido de que las autoridades cubanas no harán nada para
enjuiciar a los asesinos'', explicó Lovschall. ``Por eso hago
este llamado, para que no mueran más extranjeros en Cuba''.
Al momento de su muerte, Joachim Lovschall, quien tenía 26
años, estudiaba español en la Universidad de La Habana.
Según su padre, el joven hablaba ocho idiomas y viajó a
Cuba precisamente para perfeccionar el español.
La noche de su muerte había terminado de cenar con unos
amigos, y se dirigía solo al apartamento que tenía
alquilado. Lovschall asegura que su hijo, quien llevaba alrededor de
$100 consigo, también fue víctima de un robo. Lo
único que han dicho las autoridades cubanas sobre el caso es que
Joachim tenía un 1.38 por ciento de alcohol en la sangre
[equivalente a unas seis cervezas], y que fue baleado porque los agentes
de la Seguridad del Estado pensaron que se proponía ``realizar un
acto de agresión contra el gobierno''.
El representante republicano, Lincoln Díaz-Balart, quien
convocó la rueda de prensa, dijo que la muerte de Joachim ``es un
ejemplo de lo que es capaz'' el gobierno de Fidel Castro.
``El régimen cubano viola diariamente los derechos de sus
propios ciudadanos y ahora también de los extranjeros que
allí visitan'', dijo Díaz-Balart. ``Joachim no es
más que otra víctima de la tiranía castrista''.
Para recordar el segundo aniversario de la muerte del joven
danés, John Suárez y otros estudiantes de la
Fundación Free Cuba tendrán varias actividades programadas
en la Universidad Internacional de la Florida.
Lovschall dijo que la muerte de su hijo causó descontento en
su país, y logró que el gobierno danés emitiera un
comunicado explicando los riesgos que conlleva viajar a Cuba.
También dijo que presentó el caso ante Amnistía
Internacional y otras entidades de derechos humanos en Estados Unidos y
Europa.
Copyright 1999 El Nuevo Herald