Cruz, de 30 años, fue recluida el pasado viernes, después
que agentes de Seguridad del Estado la arrestaron en una parada de
ómnibus. El pasado 27 de noviembre, la invidente fue detenida y
golpeada por miembros del Ministerio del Interior frente al Tribunal
Provincial de la Habana, la víspera de un juicio anunciado contra
el periodista independiente Mario Viera.
Garrido, ex vice presidente de la Asociación Americana de
Siquiatría, señaló que en las últimas horas
han movilizado a numerosas instituciones internacionales para protestar la
decisión de las autoridades cubanas.
``Queremos prevenir las peores consecuencias, porque si una persona es
recluida sin existir evidencias de que está bajo un episodio
sicótico agudo o bajo un trastorno de un diagnóstico mental,
se le están quitando todos los derechos de libertad, se está
utilizando la siquiatría con fines políticos, y le puede
causar un trauma tremendo'', subrayó.
Una enfermera de cuidados intensivos de la sala Córdoba del
Hospital Siquiátrico, más conocido por Mazorra, dijo antes
de interrumpir la comunicación telefónica que ``la ciega
está aislada y no con locos agresivos, como se está diciendo
por ahí''.
Roberto Hernández García, médico de guardia el
martes por la noche en el Siquiátrico, dijo a El Nuevo Herald que
Cruz está ingresada porque ``un tribunal solicitó realizarle
un peritaje siquiátrico que está establecido
internacionalmente para saber si el paciente está enfermo''.
``Ese peritaje debe durar más de tres o cuatro días y
menos de 30'', indicó Hernández. ``El de ella no debe durar
mucho, y seguro que la semana que viene estará dada de alta con su
peritaje hecho''.
El especialista negó que la policía política
cubana haya intervenido en la reclusión de Cruz, y rehusó
brindar detalles sobre el tribunal que solicitó el examen y las
pruebas realizadas.
``Ella está de lo mejor y muy contenta'', dijo Hernández.
``La he visto en dos ocasiones, y la última vez me la
encontré jugando dominó. Sin dudas, ella es muy inteligente
en eso''.
El lunes, Caridad Cano, madre de la invidente, aseguró que su
hija estaba recluida con locos agresivos, según le informaron
familiares de otros pacientes de la instalación.
``Temo que la hayan golpeado los policías y que la hayan puesto
en esa sala para decir luego que los golpes y los hematomas fueron
propinados por los enfermos allí ingresados'', dijo Cano, en una
conversación telefónica con directivos en Nueva York del
Movimiento 30 de Noviembre.
``Mi hija padece de un pequeño problema epiléptico, por
lo que su vida correría peligro si le aplicaran electroshocks'',
dijo Cano. ``En ese caso haré responsable de lo que suceda al
director del Hospital, comandante Bernabé Ordaz, a médicos y
enfermeros, y al propio gobierno''.
En Miami, Reina Cruz Cano, hermana de Milagros, dijo que estaba muy
preocupada por el temperamento de Milagros, ciega desde los 12
años. ``Mi hermana es de un carácter muy humano y muy
fuerte, a ella le han estado dando golpizas y no se calla en medio de
tanta intolerancia'', dijo Reina, exiliada hace seis años.
Según Marlene Reyes Cano, hermana de Milagros que reside en La
Habana, hace dos años que la policía política ya
había intentado recluirla por trastornos siquiátricos, pero
cinco médicos de Mazorra certificaron que no presentaba
problemas.
``En aquella ocasión le dieron golpes y le hicieron tragar
papeles'', recordó Reyes.
Lázaro García, de la agencia de prensa independiente Cuba
Verdad, dijo que una empleada de la instalación siquiátrica
le comunicó que Cruz ``no tiene indicado tratamiento, ni definida
ninguna patología''.
Hernández, el médico de guardia del hospital, dijo que
en las próximas horas Cruz recibirá la visita de sus
familiares.La reclusión de una disidente ciega `viola la ética
siquiátrica'
Copyright © 1998 El Nuevo Herald