Los católicos ``históricos'' guardan aún un mal
recuerdo de la época en que ``profesar públicamente su fe
era mal visto por la mayoría y podía provocar, y de hecho
provocó, consecuencias desafortunadas''.
En ese pasado aún reciente ``siempre había un dedo
apuntándonos, una voluntad capaz de cerrarnos alguna puerta o
algún `padrino' que `nos atendía' para ayudarnos, en el
mejor de los casos, a salir de nuestro `problema
ideológico' '', recuerda el director de la revista, Orlando
Márquez.
No es extraño, entonces, que el malestar sea perceptible en las
iglesias cubanas con la llegada de los ``nuevos conversos, cuya
ética, criterios, lenguaje difiere del de los históricos'',
expresa Palabra Nueva.
Sin embargo, se equivocan aquellos ``históricos'' a quienes
choca la utilización del término ``compañero'' (la
versión cubana de ``camarada'') por los recién llegados ya
que, asegura la revista católica, fue utilizado en el seno de la
Orden de los Jesuitas, de la cual fue alumno el gobernante Fidel
Castro.
``Lo traumático es comprensible, pero no lo es permanecer en el
trauma'', advierte Palabra Nueva a los ``históricos'', al recordar
que el Padre del Evangelio se regocija con el regreso del hijo
pródigo, o que el Buen Pastor no ceja en recuperar las ovejas
descarriadas.
La revista católica llama así a sus fieles a ``no
lamentarse ni evocar un pasado que no regresará'' y a acoger a los
nuevos creyentes, aún cuando su fe pueda parecer insegura.
Se trata, indica Palabra Nueva, de sentirse ``feliz de vivir la hora
presente de esta Iglesia en este país en que las fuerzas de
cambios, reales, que suceden en la sociedad, llegan también a la
Iglesia, anticipo tal vez de cambios más universales a escala
nacional''.
De hecho, el panorama de las religiones cubanas se ha puesto patas
arriba después de decenas de años de ostracismo, como lo
reflejan las quejas de un ``babalao'' (sacerdote de las religiones
sincréticas afrocubanas) ante monseñor Carlos Manuel de
Céspedes, vicario episcopal de un barrio de La Habana:
``Padre, lo que hay ahora en Cuba es una verdadera cochambre. La gente
lo mezcla todo. Ya no se sabe quien está en ocha, quien en palo,
quien en kimbisa, quien es católico o espiritista y ni siquiera
quién está en todo eso y, al mismo tiempo, es miembro del
Partido y ha firmado una planilla en la que afirma que es ateo'', indica
monseñor de Céspedes, en otro artículo de Palabra
Nueva.
Caldea el ambiente católico la presencia de `nuevos
conversos'
Copyright © 1998 El Nuevo Herald