Publicado el jueves, 2 de diciembre de 1999 en El Nuevo Herald

Castro denuncia un presunto complot de exiliados para asesinar a Chávez

WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald

''Una acusación como esta podría dificultar el visado para nuestros viajes''.
Eusebio Peñalver, del grupo Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba.
El gobernante Fidel Castro retomó la tradicional ofensiva acusatoria contra ``la mafia terrorista de Miami'', implicando esta vez a los exiliados cubanos en un plan de magnicidio contra el mandatario venezolano Hugo Chávez.

El gobierno venezolano reaccionó el miércoles con parcas declaraciones sobre el supuesto plan para asesinar a Chávez, mientras que en Miami los presuntos implicados consideraron ``ridícula'' y ``descabellada'' la denuncia de Castro.

Vestido inusualmente de traje y corbata azules, Castro dijo la noche del lunes ante periodistas venezolanos que el plan había sido preparado durante una reunión de exiliados el pasado 18 de noviembre.

Además, leyó pasajes de documentos que le suministraron los servicios de inteligencia cubanos, según los cuales el comando debería llegar a Venezuela a través de un tercer país para evitar sospechas de las autoridades. Curiosamente, eximió a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) de tener responsabilidades alguna en este caso.

El canciller venezolano Juan Vicente Rangel se remitió estrictamente a decir que estaban ``recabando más información'' para dar ``un manejo serio y responsable al tema''.

En una tácita respuesta a la alusión de Castro a que ``el cuerpo de seguridad de Chávez no está bien organizado'', el general Raúl Salazar, ministro de Defensa, se apresuró a declarar que la protección del presidente venezolano ``está garantizada''.

Durante una rueda de prensa de más de cuatro horas en el Consejo de Estado, Castro nombró como supuestos conspiradores a Arnaldo Monzón Plasencia, directivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF), y los ex prisioneros políticos René Cruz, Mario Chanes de Armas, Eusebio Peñalver y Ernesto Díaz, y dio la dirección y teléfono del lugar en Miami donde, según sus revelaciones, se efectuó la reunión para planificar el atentado, que se efectuaría en diciembre.

En el mismo local señalado por Castro, la sede del grupo Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba, en 149 SW 57 Ave, tres de los supuestos implicados negaron categóricamente el miércoles las alegaciones del gobernante cubano.

``Rotundamente declaramos que esa acusación es totalmente falsa, una injuria más de Fidel Castro, quien durante más de cuatro décadas ha sido el responsable de actos de terrorismo y asesinatos en países hermanos como Venezuela'', suscriben los miembros de esa agrupación.

Chanes de Armas, Peñalver y Díaz son ex prisioneros políticos que purgaron largas condenas en las cárceles cubanas por oponerse al régimen castrista, pero que defienden la lucha no violenta para restaurar un estado democrático en la isla.

Peñalver dijo a El Nuevo Herald que la acusación de Castro podría estar vinculada a la actividad de su agrupación, que en los últimos dos años ha viajado por varios países de Europa y América Latina denunciando ``las atrocidades de la dictadura cubana''.

``Hemos reunido más de 230 firmas de senadores y diputados de varios países del mundo democrático pidiendo la liberación de los presos políticos y el establecimiento de libertades democráticas en Cuba'', añadió Peñalver. ``Una acusación como esta podría dificultar el visado para nuestros viajes''.

La CANF emitió también un comunicado calificando de ``retórica delirante'' el alegato acusatorio de Castro.

Ninoska Pérez, portavoz de la Fundación, reconoció que Arnaldo Monzón Plasencia es miembro de la directiva de esa organización, pero consideró que es ridículo implicarlo en el financiamiento de un atentado.

``El único recurso que le queda a Castro contra nosotros es acusarnos'', señaló Pérez. ``Tal vez en esta etapa de decrepitud del dictador lo que esté necesitando es más bien un siquiatra para meterlo en camisa de fuerza''.

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