Publicado el lunes, 30 de noviembre de 1998 en El Nuevo Herald

Jóvenes habaneros no quieren ser policías

LIONEL MARTIN
Reuters

La Habana -- La Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba planea lanzar una campaña para cambiar la opinión de la juventud de La Habana, que ignoró llamados del gobierno para unirse a la policía de la ciudad para combatir la delincuencia, el crimen y la corrupción.

Esos delitos crecieron sustancialmente durante la última década en la isla.

La fuerza policial que patrulla las calles de esta ciudad de dos millones de habitantes está compuesta en gran parte por oriundos de otras ciudades y áreas rurales, especialmente de las regiones del este.

Muchos de ellos son jóvenes que prefirieron convertirse en policías durante unos cuantos años en lugar de tener que hacer el servicio militar.

Pese a campañas para inducir a los jóvenes habaneros a unirse a la fuerza policial ``la captación entre ellos ha sido constante; los frutos escasos'', indicó el semanario Juventud Rebelde en un artículo publicado el domingo bajo el título ''Policía en la encrucijada''.

Además del tema de los bajos salarios, largos horarios y falta de vocación, jóvenes entrevistados por Juventud Rebelde dijeron que existen muchas otras razones más serias para su rechazo a los intentos por reclutarlos.

Entre las justificaciones figura la baja estima en la que muchos policías han caído debido a su rudeza, a sus excesos y hasta a la corrupción.

Como el robo y la venta ilegal de productos agrícolas casa a casa aumentaron, la policía regularmente detiene a jóvenes en la calle para interrogarlos sobre el contenido de sus bolsas o los hacen bajar de sus bicicletas para pedirles documentos de propiedad.

Este procedimiento derivó en muchos arrestos y multas, pero los críticos argumentan que muchos policías abusan de su poder y no tratan a los ciudadanos con respeto.

Un ama de casa dijo a Reuters que debido a que muchos violan la ley usando el mercado negro para comprar alimentos, materiales de construcción y otros productos que generalmente son robados de tiendas de gobierno, la policía cuenta hoy con mucho menos apoyo moral a la policía en el vecindario que hace 15 años.

Un trabajador declaró a Reuters que en ciertos vecindarios, los delincuentes son numerosos y suficientemente agresivos para amenazar a los policías, mientras que algunos policías aceptan sobornos.


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