Publicado el miércoles, 15 de septiembre de 1999 en El Nuevo Herald

Esposa denuncia la situación de prisionero político

¿Se recuerda usted de Francisco Pastor Chaviano González? Posiblemente no. Quizás muy pocos lectores tengan en mente el nombre de este activista cubano de derechos humanos que desde hace cinco años cuentas sus días y noches, en la cárcel Combinado del Este en La Habana.

Desde hace tres meses Chaviano, de 46 años de edad, ha sido confinado a una celda solitaria y es víctima de golpizas y hostigamientos por parte de sus carceleros. Desde La Habana, sus esposa Ana Aguililla Saladrigas, ha hecho llegar una carta a El Nuevo Herald denunciando la situación por la que atraviesa su esposo y pidiendo ayuda a los organismos internacionales de derechos humanos.

Sus esperanzas de ser escuchada no son muchas. Como ella misma reconoce en su carta, el régimen de Fidel Castro prestó oídos sordos a la solicitud de clemencia que el papa Juan Pablo II hizo en favor de Chaviano, un ex profesor de Ciencias Naturales. Su nombre aparecía en la lista que el Vaticano entregó a las autoridades cubanas cuando el Papa visitó la isla en enero de 1998. Pero Chaviano no fue liberado.

``Hacemos un nuevo llamado a la comunidad internacional para que se unan a nuestra campaña por la libertad de mis esposo y demás presos políticos y de conciencia en Cuba'', afirmó Aguililla. ``Estamos obviamente ante un recrudecimiento de la ley y represalias contra nuestros presos, que en muchos casos podría llegar a ser de gravísimas consecuancias'', añadió.

Según Aguililla, en días pasados recibió una nota escrita clandestinamente por su esposo desde la prisión. A Chaviano, explicó la nota, se le ha prohibido moverse de su celda y tomar el sol, luego de que éste dirigiera una carta a Fidel Castro pidiéndo la celebración de un nuevo juicio con todas las garantías procesales, y denunciando las condiciones de vida en la prisión Combinado del Este. ``Señor Presidente, ya llevo 5 años de prisión soportando las penurias del cautiverio, las provocaciones y represalias de todo tipo'', explicó la carta de Chaviano, y copia de la cual, con el recibo correspondiente de la Dirección de Correos y Telégrafos de Cuba, fue enviada a El Nuevo Herald, por Aguililla.

``Durante todo este tiempo mi familia ha sido objeto de hostigamiento frecuente y otras acciones que la han lesionado. En estos momentos estamos siendo blanco nuevamente de una agresión injustificada'', dijo Chaviano y concluyó ``¿Hasta cuándo?

Chaviano, presidente del Consejo Nacional por los Derechos Civiles en Cuba, fue condenado a 15 años de prisión el 15 de abril de 1994, bajo cargos de ``Revelación de secretos de Estado y Falsificación de Documentos''.

El arresto de Chaviano y el proceso que siguió a su detención estuvo desde un principio lleno de incógnitas. Chaviano fue detenido en su domicilio en la playa habanera de Jaimanitas el 7 de mayo de 1994. Ese día tocó a su puerta un desconocido que le entregó a Chaviano un sobre con varios documentos. El hombre se retiró de inmediato en su bicicleta. Apenas Chaviano tuvo tiempo de abrir el sobre. Fuerzas de Seguridad entraron sorpresivamente en su casa y lo arrestaron ``con las manos en la masa''. Eran documentos secretos del gobierno. Un vecino que se encontraba en la casa de Chaviano fue testigo del procedimiento, pero nunca pudo declarar en el proceso. El juicio militar fue celebrado en privado con la única presencia de familiares allegados.

Desde entonces Chaviano ha pedido en vano una revisión de su causa.

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