Publicado el domingo, 25 de octubre de 1998 en El Nuevo Herald

Iglesia: El Papa propició importantes conquistas

GERARDO REYES
Redactor de El Nuevo Herald

La Habana -- La única huella visible del Papa Juan Pablo II que queda en esta ciudad son unos afiches descoloridos del Pontífice en las ventanas de algunas casas.

La iglesia de la isla, sin embargo, cree que el rastro más perdurable de la histórica visita papal de enero hay que buscarlo en pequeñas pero importantes conquistas que no se aprecian desde Miami por el afán de los exiliados de ver cambios intempestivos y grandiosos.

``En Miami quieren que la iglesia arremeta desde el púlpito a capa y espada'' dijo Andrés Rodríguez, director de Espacios, una publicación laica de La Habana, ``pero no saben cómo son las condiciones''.

La transmisión radial del cardenal Jaime Ortega el día de la Virgen de la Caridad del Cobre en una emisora que no se escucha en toda la isla, las procesiones públicas autorizadas para ese día, la enseñanza de cursos de democracia y doctrina social y la consolidación de varias publicaciones religiosas, son algunas de esas conquistas que citan Rodríguez y párrocos de esta capital, para demostrar que la iglesia no se ha dormido en su trinchera.

Lo más importante agregó Rodríguez, es que una vez se ha llegado a un punto, nadie está dispuesto a retroceder.

Esta actitud de paso lento pero seguro parece ser el eco de un mensaje que dejó en junio el cardenal Pio Laghi, primer alto dignatario del Vaticano que visita Cuba tras el Papa Juan Pablo II.

``Nosotros queremos que, si fuera posible, se abrieran más espacios, un poquito más de espacios y entonces tenemos que obrar con dos virtudes fundamentales, la paciencia, por lo tanto la gradualidad, y la audacia también'', dijo Monseñor Laghi.

La audacia la están poniendo algunos de los párrocos de las iglesias cubanas.

En un sermón el mes pasado el párroco de la iglesia del Carmen, Teodoro Becerril le decía a los asistentes a la misa dominical que mientras el gobierno cubano sea un ``capitalismo de Estado'' que quiere todo para él y los turistas, y nada para los pobres, el mensaje del Papa de que Cuba se abra no será posible.

``En la medida en que el gobierno tenga la llave de la economía, mantiene el poder'' dijo el sacerdote español a El Nuevo Herald ``El Estado manda no por la ideología sino porque tiene la economía''.

En este escenario, sostuvo Becerril, el cubano es un ``ciudadano de segunda'' que no tiene acceso libre a los alimentos ni a poner un negocio

``Mientras no haya cambios en ese campo para el cubano común, y por esos es que quieren marcharse, no podrá cumplirse con el binomio del Papa que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra al mundo'', agregó.

Para el cubano común, el Papa es un buen recuerdo de una época de abundancia en las bodegas y de chistes en las esquinas.

Varios habaneros entrevistados recuerdan la visita con nostalgia de fiesta pero pocos con fervor de conversión o de refuerzo de su fe.

Juan Carlos, un mecánico de 34 años, decía: ``El Papa no resuelve nada aquí. Fidel está tostado, se le tostó la máquina del tiempo, pero el es el Papa de este país y todo esto es una fantasía, tengo 34 años y la vida se me está pasando así, pensando en que las cosas se abran''.

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