Publicado el martes, 1 de diciembre de 1998 en El Nuevo Herald

Testimonio sobre la reyerta

MARIO J. VIERA
Agencia Cuba Verdad

A partir de las 8 de la mañana del viernes pasado comenzaron a arribar al Tribunal Popular Provincial personas de distintos grupos de la disidencia. Estaban presentes varias agencias de prensa internacionales, como Reuters, CNN, Agence France Press y Associated Press. Varios corresponsales extranjeros me entrevistaron, a quienes les comencé a plantear las razones por las cuales había sido acusado.

En ese momento, Elías Biset, de la Fundación Lawton, afirmó a los periodistas: ``Lo que está diciendo Mario es verdad''. Eso obedeció a que una señora me contradecía frente a los periodistas. Otros disidentes comenzaron a gritar: ``¡Viva Mario! ¡Lo que dice Mario es verdad! ¡Viva nuestro hermano Mario!''. Ahí se desató la provocación.

Roberto de Miranda dijo: ``No se dejen provocar, hermanos. Vamos a rezar un padrenuestro''. A partir de ese momento se desató completamente la provocación con consignas, lemas... y empezaron a aparecer personas de enfrente, del Capitolio. Eso estaba organizado: venían en grupos de siete, ocho y diez.

Venían del Capitolio y de las calles adyacentes. Incluso enarbolaron una bandera cubana, y empezaron a llegar patrullas y patrullas, más de una decena de patrullas y efectivos de la Brigada Especial que se conocen como ``avispas negras''.

Ya aquello estaba bloqueado por todas partes, y la provocación andando. Los opositores se mantuvieron pacíficos. Ellos cantaron el himno y los opositores también. Ellos sacaron una bandera y Armando Rico Pérez, un activista muy antiguo, enarboló una banderita pequeña... y le fueron arriba. Le arrebataron la bandera, lo empujaron y se lo llevaron detenido.

Mientras los disidentes estaban sin agredir a nadie, estas personas les agredían de palabra, les empujaban.

El primer arrestado fue Elías Biset. Lo detuvieron violentamente. Cuando se lo llevaban gritó: ``¡Vivan los derechos humanos!''. Lo más importante es que cuando a él lo detuvieron, algunas personas de la población se unieron a los disidentes. Se formó un grupo de unas 500 personas. Los que viven en los edificios frente al Tribunal les aplaudían.

Después arrestaron a la ciega Milagros Cruz, del Movimiento 30 de Noviembre. La empujaron, la maltrataron y se la llevaron detenida junto a Biset. Más tarde, detuvieron a Miriam García, quien recién había aparecido.

Después, cuatro agentes arrestaron a Rolando Yabrel, de la Fundación Lawton. A este muchacho, en una forma violenta lo introdujeron, con los brazos retorcidos, empujándolo, dentro de un Lada con chapa particular que es de la Seguridad del Estado. Aquello estaba todo, todo, todo, cubierto por la Seguridad del Estado.

Cuando comenzó a suceder todo esto, del interior del Tribunal Provincial empezaron a salir una cantidad enorme de tenientes coroneles, coroneles y mayores.

Todo estaba preparado.

En el momento en que llegamos nosotros no se veían elementos de la represiva... pero después aparecieron. Inmediatamente suspendieron el juicio. La actividad cívica de los disidentes fue la que provocó la suspensión del juicio.

Esto se lo informó extraoficialmente la secretaria del tribunal al abogado José Angel Izquierdo. Luego me lo confirmó la Seguridad del Estado cuando me dijeron: ``Vete ya, que esto está suspendido''.

Le contesté: ``No, todavía es una medida que no está confirmada''. ``Vete ya, que te lo digo. ¡Vete!'', me repitió el oficial de Seguridad del Estado.

Tomado de CubaNet


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