Roberto de Miranda dijo: ``No se dejen provocar, hermanos. Vamos a
rezar un padrenuestro''. A partir de ese momento se desató
completamente la provocación con consignas, lemas... y empezaron a
aparecer personas de enfrente, del Capitolio. Eso estaba organizado:
venían en grupos de siete, ocho y diez.
Venían del Capitolio y de las calles adyacentes. Incluso
enarbolaron una bandera cubana, y empezaron a llegar patrullas y
patrullas, más de una decena de patrullas y efectivos de la Brigada
Especial que se conocen como ``avispas negras''.
Ya aquello estaba bloqueado por todas partes, y la provocación
andando. Los opositores se mantuvieron pacíficos. Ellos cantaron el
himno y los opositores también. Ellos sacaron una bandera y Armando
Rico Pérez, un activista muy antiguo, enarboló una banderita
pequeña... y le fueron arriba. Le arrebataron la bandera, lo
empujaron y se lo llevaron detenido.
Mientras los disidentes estaban sin agredir a nadie, estas personas les
agredían de palabra, les empujaban.
El primer arrestado fue Elías Biset. Lo detuvieron
violentamente. Cuando se lo llevaban gritó: ``¡Vivan los
derechos humanos!''. Lo más importante es que cuando a él lo
detuvieron, algunas personas de la población se unieron a los
disidentes. Se formó un grupo de unas 500 personas. Los que viven
en los edificios frente al Tribunal les aplaudían.
Después arrestaron a la ciega Milagros Cruz, del Movimiento 30
de Noviembre. La empujaron, la maltrataron y se la llevaron detenida junto
a Biset. Más tarde, detuvieron a Miriam García, quien
recién había aparecido.
Después, cuatro agentes arrestaron a Rolando Yabrel, de la
Fundación Lawton. A este muchacho, en una forma violenta lo
introdujeron, con los brazos retorcidos, empujándolo, dentro de un
Lada con chapa particular que es de la Seguridad del Estado. Aquello
estaba todo, todo, todo, cubierto por la Seguridad del Estado.
Cuando comenzó a suceder todo esto, del interior del Tribunal
Provincial empezaron a salir una cantidad enorme de tenientes coroneles,
coroneles y mayores.
Todo estaba preparado.
En el momento en que llegamos nosotros no se veían elementos de
la represiva... pero después aparecieron. Inmediatamente
suspendieron el juicio. La actividad cívica de los disidentes fue
la que provocó la suspensión del juicio.
Esto se lo informó extraoficialmente la secretaria del tribunal
al abogado José Angel Izquierdo. Luego me lo confirmó la
Seguridad del Estado cuando me dijeron: ``Vete ya, que esto está
suspendido''.
Le contesté: ``No, todavía es una medida que no
está confirmada''. ``Vete ya, que te lo digo. ¡Vete!'', me
repitió el oficial de Seguridad del Estado.
Tomado de CubaNetTestimonio sobre la reyerta
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