Sí, el avance es incontenible.
A todas estas cosas, hay que añadir que por decisión del
gobierno los cubanos son héroes, líderes de la resistencia,
olímpicos en la solidaridad, austeros, ejemplares y
simpáticos.
El mundo entero --según la prensa oficial-- detiene en un
momento del día todas sus actividades y mira atento hacia esta
pequeña isla del Caribe que sobresale como un faro en medio del
caos universal.
No importa que los maldicientes, los tornadizos y los aguafiestas se
detengan en pequeñas patologías sociales que no hacen
más que humanizar estas cuatro décadas de victorias.
Es cierto que una familia que no reciba ayuda del extranjero y sin
contratos con el grupo de poder o en una corporación no tiene
acceso a las tiendas nuevas ni a la Coca-Cola ni celebró la
Navidad. Pero ése no es el caso de la mayoría.
Hay que recordar que la educación es gratuita igual que la
atención médica. Eso tienen.
Los maestros desertan por miles por sus bajos sueldos y se pasan a
cargar maletas en los hoteles. Pero ahí están los aguerridos
muchachos del Destacamento Pedagógico, estudiantes sin experiencia
docente pero deseosos de enfrentarse a un aula y formar a las nuevas
generaciones de revolucionarios.
No son fuertes en gramática ni en geografía, sin embargo,
el programa de adoctrinamiento político es impecable y
diáfano.
La salud está abierta para todos. Hay problemas en los
hospitales. Falta la higiene, no hay toallas ni sábanas, escasean
el jabón y los alimentos. Eso sí, ahí están
los médicos. Ahí están, volviéndose locos para
ver qué recetan. Algo que pueda estar en los estantes de las
farmacias o que tenga un sustituto en la medicina verde: otro factor de la
cultura popular que se ha recuperado.
Cierto, hay que anotar que la prensa sólo refleja los puntos de
vista del gobierno en los periódicos, la radio y la
televisión, que responden al Partido Comunista. Hay censura para
los libros, nadie puede expresar públicamente sus ideas si no son
afines a las autoridades y no existe libertad de asociación.
Los cubanos, después de 40 años, ya no están
preocupados por seleccionar el hotel y la playa donde pasarán sus
vacaciones. Saben que tienen las ``bases de campismo'', muy alegres y
baratas, en las riveras de algunos ríos. Y los que viven en
provincias tienen en La Habana asegurada una habitación en el New
York, único hotel de la capital que acepta dinero cubano.
Cuando el resonante triunfo de 1959 existían unas 50 prisiones
en el país. Ahora se cuenta con un sistema penitenciario más
completo y eficiente que incluye casi 300 centros de esta
categoría.
La corrupción, la delincuencia, los robos, estafas y trampas
están invadiendo la sociedad; la doble moral, la mentira y los
pequeños actos de raterismo son parte de la vida cotidiana.
En realidad, también se mueven en Cuba grupos pacíficos
de oposición y están encarcelados un poco más de 300
ciudadanos considerados prisioneros políticos y de conciencia.
Inexplicablemente para las autoridades, miles de cubanos se quieren ir
y no asistir a los festejos por el 40mo aniversario de la victoria de la
revolución que, según se dice, apenas está
naciendo.
Salen cada año 20,000 cubanos hacia Estados Unidos y no hay
cifras sobre los que corren por las pistas de los aeropuertos, se casan
con ancianos o ancianas de cualquier parte del mundo o simplemente
insisten en jugarse la vida en el Estrecho de la Florida.
Sí, se avanza, y vino el Papa y va a venir el Rey de
España. Dios se hizo público y se han podido sacar los
Elegúas.
Cuba avanza en harapos y a empujones después de un rodeo de ocho
lustros hacia el camino del que la sacaron en 1959.
Cuba, en harapos hacia el pasado
Copyright © 1998 El Nuevo Herald