Sentencia provoca una ruidosa protesta frente a corte en Cuba
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Docenas de personas alzaron sus puños y entonaron consignas como ``¡Libertad!'' y gritos esporádicos de ``¡Abajo Fidel!'', después de que Reinaldo Alfaro García, de 37 años, fue sacado de la corte por la policía.
``¡Cientos de presos de conciencia! ¡El único país del continente con presos de conciencia!'', gritó un hombre.
Alfaro estaba en una lista de peticiones de amnistía enviada a principios de año por El Vaticano al gobernante cubano Fidel Castro, y aparece también en la lista de ``prisioneros de conciencia'' de Amnistía Internacional.
Cuba asegura que es un ``contrarrevolucionario'' que envió noticias falsas desde la isla a la emisora Radio Martí, con sede en Miami y opuesta al gobierno de Castro.
Los manifestantes protestaron por casi 10 minutos, ante la presencia de periodistas extranjeros y algunos observadores diplomáticos, antes de que sus gritos fueran acallados por los de una mayor multitud que llegó al lugar con consignas de ``¡Viva Fidel!'' y cantó el himno nacional.
Los manifestantes progubernamentales, en su mayoría hombres entre los que se encontraban algunos oficiales de seguridad uniformados, se acercaron al grupo que protestaba contra la sentencia, que se hizo a un lado y finalmente se dispersó.
Algunos observadores señalaron que formaban parte de una unidad organizada por el estado y conocida como Brigada de Respuesta Rápida, que tiene la misión de mantener el orden público.
A pesar de las protestas, los familiares y simpatizantes de Alfaro consideraron que la sentencia fue liviana, ya que un cargo de ``propaganda enemiga'' fue retirado y se esperaba una sentencia de hasta 12 años de prisión.
``Es un pequeño logro. Esperábamos algo peor. Pero todavía es una injusticia'', dijo la esposa de Alfaro, Odalys Moya Prieto.
El juicio de Alfaro fue el primer caso sonado contra una figura de la oposición, desde que la visita del Papa Juan Pablo II en enero llevó a lo que los disidentes describen como una disminución de la represión contra ellos.
La protesta pública, extremadamente inusual en la Cuba comunista, estalló cuando la policía evadió a los reporteros y a los familiares sacando a Alfaro por una puerta del tribunal mientras un auto esperaba en otra salida.
Residentes cubanos y transeúntes en la zona del centro de La Habana se reunieron para ver la protesta sin sumarse a ella.
Algunos manifestantes afirmaron que temían las repercusiones de su acción. ``Nos tienen a todos filmados en su cámara. Gritamos violentamente. Nos vieron y nos escucharon y ahora todos iremos a la cárcel por esto'', dijo Carmen Landa, una maestra cubana.
A los padres, los siete hermanos y hermanas y la esposa de Alfaro, se les permitió estar presentes en el juicio del viernes.
Sin embargo, una docena de periodistas, varios diplomáticos y un puñado de activistas de oposición que asistieron no pudieron entrar a la corte, aunque sí tuvieron acceso al edificio.
Alfaro fue encarcelado el 8 de mayo de 1997 y no estuvo entre los prisioneros liberados por el gobierno de Castro tras la visita del Pontífice.
De acuerdo con su familia, Alfaro irritó a las autoridades cubanas con una carta dirigida a la Asamblea Nacional, el cuerpo legislativo de la isla, en la que pidió la liberación de presuntos presos políticos.
``Mi hermano es un prisionero de conciencia reconocido internacionalmente y yo pienso que no es un delincuente, no es un criminal, no es un asesino. El simplemente lo que ha hecho es defender los derechos de este pueblo'', dijo el hermano de Alfaro, Radamés Alfaro García.
En una información sobre el juicio, la agencia de noticias estatal Prensa Latina dijo que los testigos probaron que Alfaro inventó historias sobre maltratos a una mujer en la cárcel y sobre la sospechosa ``desaparición'' de un oficial disidente del ejército.
La mujer no fue detenida jamás y el oficial murió en un accidente de auto, según la agencia.
``La fiscal Edelmira Pedriz destacó que Alfaro no se encontraba enjuiciado por su posición política, o porque tuviera pensamientos diferentes a la gran mayoría del pueblo cubano, sino por hechos que atentan contra la seguridad interna del país y perturban la paz internacional al facilitar acciones externas contra Cuba'', indicó Prensa Latina.
El gobierno cubano niega que reprima la libertad de expresión o que tenga prisioneros de conciencia, alegando que los opositores del gobierno que se encuentran en prisión están allí por cargos legítimos, entre ellos ``actividades contrarrevolucionarias'', en ocasiones violentas.
Cuando se le pregunta sobre el asunto, Castro responde con frecuencia que muchos otros países, incluso de Europa, tienen gente encarcelada por actividades ilegales de naturaleza política.
Alfaro, padre de tres niños, es un dirigente de la pequeña Asociación de Lucha Frente a la Injusticia (ALFIN) y miembro ejecutivo del más conocido Partido Solidaridad Democrática (PSD). Ambos son movimientos ilegales en Cuba, un estado unipartidista de gobierno comunista.
De acuerdo con grupos disidentes moderados en Cuba, el número de presos políticos confirmados que permanecen en cárceles cubanas descendió a unos 380 actualmente, de más de 1,000 hace dos años.
Ha habido especulaciones de que después de ser sentenciado, a Alfaro se le podría permitir partir al exilio. ``Esa sería la mejor opción'', dijo su esposa.
Cuba ha permitido en el pasado que numerosos disidentes prisioneros se exilien en el extranjero, entre ellos, 14 que fueron aceptados por Canadá este año.
Copyright © 1998 El Nuevo Herald