Published Friday, October 25, 1996, in the Miami Herald.

Cubanos temen que no les lleguen donativos

  • Parte 1er. vuelo el sábado, 10A.
  • NU aporta casi $2 millones a Cuba, 10A.

    Cubanos ignoran que los exiliados envían asistencia

    De la Redacción de El Nuevo Herald

    La Habana -- Totalmente ajena a los esfuerzos que realiza la comunidad cubanoamericana en Miami para enviar ayuda humanitaria a los damnificados por el huracán Lili, Walkiria Ponce esperaba el jueves ``botella'' frente al Malecón bajo el candente sol del mediodía.

    Vestida con unos ajustados pantalones rojos y una camisa floreada, Ponce, de 25 años, estira su brazo derecho ante los automóviles que se acercan.
    Sudorosa y molesta por las dos horas que lleva apostada frente al Malecón, en espera de un alma generosa que ofrezca llevarla a Guanabacoa, al este de La Habana, Ponce se queja de la falta de transporte en el país.

    ``Esto es una subvida'', dice, mientras explica los pesares por los que atraviesan los cubanos diariamente para llegar a sus centros de trabajo y viviendas. ``Si se tratara sólo del transporte, pero hay que resolverlo todo, desde el pan que te comes todos los días hasta el jabón con que te bañas''.

    Un día antes de que comience a llegar de Estados Unidos la ayuda humanitaria enviada a los damnificados por el huracán Lili, Ponce, como la mayoría de los cubanos en la isla, desconoce el envío.

    ``¿Pero van a enviar ayuda?'', pregunta, ajena a la disputa que ha creado a sólo 90 millas de aquí el envío de la ayuda. ``Aquí no han dicho nada. Será que no les conviene, porque para el gobierno los cubanos de Miami son los malos de la película''.

    A una semana del paso del huracán Lili por la zona central del país, la televisión, la radio y la prensa han concentrado sus esfuerzos en informar sobre las gestiones que realiza el gobierno de Fidel Castro para enviar a los Comités de Defensa de la Revolución de las provincias afectadas tejas de asbestos y otros materiales.

    Nada se ha dicho sobre la ayuda humanitaria que enviarán los exiliados cubanos de Miami y organizaciones estadounidenses a través de Catholic Relief Services (CRS), con sede en Baltimore. Tampoco se ha informado al pueblo que diversos países, entre ellos México, ya han enviado toneladas de alimentos, medicamentos y artículos necesarios en casos de desastre.

    En los dos últimos días, el gobierno de México ha enviado cinco aviones de la Fuerza Aérea con más de 50 toneladas de láminas para techo, 40 toneladas de medicamentos y 25 toneladas de alimentos.

    ``Es nuestra ayuda al pueblo de Cuba'', dijo el embajador de México en La Habana, Francisco Javier Olavarría. ``La próxima fase constará de ayuda humanitaria, que será enviada vía marítima, y enviaremos una planta potabilizadora de agua''.

    El gobierno del presidente mexicano Ernesto Zedillo envió la ayuda al Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica (MINVEC), institución del gobierno que la repartirá a los damnificados.

    También se espera que el gobierno de España envíe ayuda estimada en $200,000.

    La semana pasada, el canciller cubano, Roberto Robaina, apeló a diversos países americanos y europeos, en su afán por obtener donaciones para los damnificados. Además se reunió el lunes con funcionarios de Naciones Unidas, quienes prometieron enviar medicamentos, alimentos y productos no perecederos.

    El temor entre muchos cubanos es que los donativos sean vendidos en ``la shopping'', como les llaman a las tiendas en las que se venden todo tipo de productos en dólares, y que no llegue a los miles de afectados.

    ``Como nadie sabe nada, nadie espera nada'', dijo un empleado del puerto de La Habana, que pidió que su nombre no fuera publicado por temor a represalias. ``Yo mismo necesito tejas para mi casa y se moja por dentro''. Su vivienda, dijo, está en La Habana Vieja, área que el gobierno está remozando a un costo estimado de $50 millones.

    Parte del dinero ha sido donado por Comisiones Españolas, organización de España interesada en salvar los viejos edificios de la zona.

    ``Es un proyecto a largo alcance, a través del cual esperamos reconstruir 73 edificios de La Habana Vieja y el Malecón'', dijo el historiador de la ciudad, Eusebio Leal.

    Pero mientras la reconstrucción en dichas zonas continúa a todo vapor, los damnificados por el huracán Lili en las provincias de Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Ciego de Avila y Villa Clara continúan a la espera de clavos, planchas de zinc, madera y tejas.

    ``Ojalá llegue pronto, porque aquí la necesidad es grande'', dijo Juan Pérez, uno de lo damnificados de Rodas, pueblo de Cienfuegos.

    La ayuda enviada desde Estados Unidos a través de CRS será entregada en la isla a representantes de Caritas Cubana, agencia adscrita a la Iglesia Católica en Cuba, que ha asegurado que la repartirá directamente a los damnificados por el huracán Lili en las provincias afectadas.

    El ciclón, que azotó el área central de Cuba el pasado viernes de madrugada, destruyó más de 5,000 viviendas, 71 escuelas y causó pérdidas por millones de dólares a la ya maltrecha economía cubana.

    Portavoces de Rolando Suárez, coordinador nacional de Caritas Cubana en la isla, dijeron que probablemente el primer avión arribe al mediodía de hoy. Mientras, se espera que la ayuda enviada desde Miami llegue en avión directamente a Cienfuegos, la provincia más afectada por el paso del huracán.

    ``Sería lo mejor, que llegue allí directamente'', dijeron el jueves allegados a Caritas Cubana. ``Desde allí, entonces se repartiría''.

    Si llega al Aeropuerto de La Habana, entonces camiones del gobierno cubano tendrían que transportarla a Cienfuegos, a unas cinco horas de la capital por carretera.

    Funcionarios del gobierno aseguraron el miércoles que no se inmiscuirán en la distribución de la ayuda humanitaria enviada por los exiliados de Miami, aunque aclararon que la misma tendría que venir ``a través de los canales apropiados y sin fines políticos''.

    ``Cuba sabe distinguir la diferencia entre los cubanos que residen en Estados Unidos que quieren ayudar a sus familiares y aquéllos que quieren manipular la situación para fines políticos'', dijo José Cabañas, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.

    Copyright © 1996 The Miami Herald